Estado de sitio

Por Fabiola Mancilla Castillo

Con un respiro Balam menciona la angustía que se ha vuelto vivir en Minneapolis, él es originario del pueblo maya del municipio de Yajalón en Chiapas pero desde hace más de dos años radica en aquella ciudad. Desde muy joven supo lo que es vivir contra toda adversidad, tuvo que abandonar su hogar en la comunidad para poder terminar con sus estudios.  La vida lo llevó a la ciudad  fronteriza de Tijuana, donde vio en primera mano las dos caras de la migración; el dolor, el anhelo pero sobre todo la esperanza y fe que miles tenían en  lograr el sueño americano. Trabajó por más de cinco años  apoyando a las personas que solicitaban asilo y a familias que buscaban reunificarse.  Gracias a él, niñas y niños de la Montaña de Guerrero pudieron huir de la violencia, el reclutamiento  o  de matrimonios forzados y ahora se encuentran a salvo en Estados Unidos con sus familias. A pesar de su noble labor, la vida le tenía preparado otro giro, pues en el  verano del 2024 Balam tuvo que migrar a la unión americana y vivir de primera mano, lo que por años solo había  escuchado en los relatos que acompañaba.

Su estancia comenzó de la manera dificil, pues se enfrentó a la dura realidad que mucha gente vivimos al  no poder ejercer nuestros estudios en aquel país. En un lugar donde cobra sentido la frase de “el que no trabaja no come”, entró a laborar en la limpieza pero meses después logró un puesto en la docencia. Ajustó su estatus migratorio y ahora es residente; pero paso el tiempo y con la llegada al poder de Donald Trump al poder, comenzó una nueva etapa en su historia de lucha y resistencia. Al inicio del actual gobierno las noticias de las redadas solo se veían en las noticias, pero poco a poco comenzó acercarse a su realidad. Fue hasta inicios del 2026 cuando la vida de Balam se vio  tocada de forma directa, pues con el  arribo de los operativos a Mineapolis el temor reinó dentro de la comunidad migrante. La actual administración utilizó como pretexto para su incursión en aquel estado un supuesto fraude de guarderías por parte de la comunidad somalí hacía el gobierno de EUA; esto bastó para llenar las calles de agentes de ICE.

El 4 de enero comenzó con fuertes operativos en centros comerciales, estacionamientos, escuelas y hogares. El temor fue incrementandose, sin embargo, la situación tomo un giro diferente con la muerte de la activista Renée Nicole Good el pasado 7 de enero, cuando en una escena brutal se ve a un agente del ICE disparando,- sin razón aparente -, contra el parabrisas de su camioneta. Las imágenes dieron la vuelta a mundo. El gobierno de Trump insistió en que esa agresión fue en defensa propia, esto a pesar  de que se dieron conocer videos donde inclusive un médico se ofreció a brindar atención médica a Renée y los agentes de ICE la negaron. Después de eso, las protestas tomaron un sentido diferente, una gran indiganción llenó las calles e inclusive resurgieron movimientos historicos como el de las panteras negras.  

Al preguntar a Balam sobre esto,  él dice que tiene miedo; pero es un miedo diferente, pues no es solo por él, sino por la familia que ha formado. “Esto ya no es es sueño americano, es una pesadilla. Tenemos miedo de salir a las calles y ser detenidos.” Son las palabras de Balam. “Mi esposa y yo, nos hemos ofrecido a traer comida a la gente que esta encerrada en sus hogares. Después del asesinato de Renée se cancelaron las clases y no ibamos a trabajar”. Balam menciona que en la zona de Lake Street,- una con mayor presencia de mexicanos -, esta vacía.  “Hace unos días, sacaron a una maestra de una escuela que es filial a la mia. Todos estamos en riesgo”. Al preguntar a Balam  que sigue, refiere que solo resistir a esta nueva realidad. La comunidad migrante sabe que si bien esta persecución se da en un momento donde la historia de EUA esta marcanda por el terror, como única respuesta hacia la falta de propuestas de sus gobiernantes, las y los migrantes seguimos siendo la carne de cañon. Mientras tanto, Balam y cientos más viven en un estado de sitio total donde parece que nos toca volver a mostrar de lo que estamos hechos. Esta envestida, por desgracia no será ni la única ni la última de este gobierno. La resistencia es lo que nos ha forjado como pueblo, adaptándonos a un lugar donde las costumbres y lengua son distintas, por ello que la única alternativa es la alianza comunitaria, esa misma que Balam aprendió en su pueblo, será la clave para la sobreveviencia.


Foto de Andrew Ling en Unsplash. Imagen ilustrativa.

Comparte:

Contáctanos para solicitar información

Estamos aquí para responder todas tus preguntas y brindarte la ayuda que necesitas.