«Nuestra comunidad está bajo ataque y no es la primera vez». Fueron las palabras que dijo Félix Contreras, mejor conocido como el «Tío Félix», un conductor de origen latino de National Public Radio, durante la apertura del Tiny Desk que realizaron Los Tigres del Norte, en el marco del Mes de la Hispanidad en Estados Unidos. Estas palabras hicieron que más de una persona derramara algunas lágrimas, al recordar lo que hemos vivido desde enero de 2025 hasta la fecha con las políticas del gobierno de Trump. Durante este tiempo, la comunidad migrante ha sido perseguida sin piedad. Estos 21 meses han estado marcados por el miedo y el terror, pero también por mucha esperanza y resistencia, lo que ha hecho nacer varios movimientos sociales a lo largo y ancho del país.
Los estragos son muchos. Algunos de ellos han sido las más de 980 mil deportaciones de personas, muchas de ellas enviadas a terceros países de América Latina e, inclusive, de África; las más de 60 muertes de personas bajo custodia del ICE, 18 de ellas mexicanas; las familias separadas; y las detenciones de niños y niñas, de las cuales hemos sido testigos, incluso en tiempo real. Lo más preocupante es la xenofobia que ha crecido dentro del pueblo norteamericano, cuyos integrantes incluso han celebrado las detenciones en comentarios en redes sociales. Esto deja huella dentro de nuestra comunidad.
Por fortuna, algunos gobiernos de los países de origen han implementado apoyos para sus connacionales, estableciendo programas que ayudan a mitigar las consecuencias de las políticas de odio. Un ejemplo de esto es el gobierno de México, que echó a andar una estrategia de asesoría legal durante las detenciones; interpuso 20 litigios jurídicos ante fiscalías en EUA por la mala actuación de las autoridades migratorias, y se ha unido a la demanda colectiva contra el centro de detención en Adelanto, California. Inclusive, la presidenta ha dejado ver que existe la intención de llevar al gobierno de Estados Unidos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para hacerlo responder por la persecución y el asesinato de mexicanos.
Si bien no existe mucha claridad sobre los alcances de estas acciones, es positivo que los gobiernos alcen la voz y defiendan a sus ciudadanos. La situación se vuelve compleja cuando este apoyo, en lugar de incrementarse, se estanca o incluso disminuye, afectando directamente la vida de las personas migrantes. Esto es lo que está pasando con la propuesta del Paquete Económico 2027 que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presentó ante el Congreso de la Unión, en la que se contempla una reducción de 23 millones de pesos al rubro de protección consular. Esta disminución presupuestal afectará directamente a los 74 consulados de México en el mundo, 53 de ellos en EUA, y dejará desamparados a más de 12 millones de connacionales. Lo alarmante es que el principal golpe lo recibirán las comunidades en mayor situación de vulnerabilidad, como las personas indocumentadas, la niñez, las mujeres y los pueblos indígenas.
En medio de un clima global hostil hacia las y los migrantes, el apoyo de nuestro gobierno es una cuestión de vida o muerte. Esta disminución de recursos estrangulará los servicios consulares esenciales, provocando una menor asesoría legal para las personas en detención, la disminución y saturación de las citas consulares disponibles y recortes a programas en general, sobre todo en temas de salud mental. Asimismo, se tiene contemplado un aumento de los costos de los pasaportes, las matrículas consulares y las actas de nacimiento. Estos documentos de identidad, en muchas ocasiones, son el único escudo legal que tienen nuestros paisanos para acceder a procesos judiciales en el extranjero.
Por esto, es momento de exigir coherencia. El gobierno de México no puede seguir llamando «héroes y heroínas» a la comunidad migrante en sus discursos mientras, en la realidad, le recorta la ayuda cuando más la necesita. En estos tiempos inciertos, el respaldo del Estado debe ser incondicional. Es imperativo que el gobierno federal mantenga y respete el presupuesto asignado para las y los mexicanos en el exterior o, en la medida de lo posible, lo aumente. Esto daría el espaldarazo que las personas migrantes necesitan. Más allá de los discursos de apoyo, ahora más que nunca se necesitan acciones concretas. Si es verdad lo que dice el viejo refrán —que las amistades se conocen en el presupuesto—, el gobierno de México no es amigo de las y los migrantes. Es duro verlo así, pero pareciera que esa es la realidad. Es momento de conservar lo ganado y evitar retrocesos. Como ya lo mencionó el Tío Félix en su discurso, nuestra comunidad sigue y seguirá bajo ataque, por lo que es necesario reforzar el apoyo y, sobre todo, resguardarnos como mexicanos dentro y fuera del país.
Foto de Clay LeConey en Unsplash. Imagen ilustrativa.






